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Silvia Juana Rivadera González. Desaparecida el 26/02/77 Terapista Ocupacional. Militante de PRT-ERP

  • Foto del escritor: ATL agrupaciónterapistaslibres
    ATL agrupaciónterapistaslibres
  • 24 mar 2017
  • 4 Min. de lectura

ATL entrevistó a Analía Rivadera, hermana de Silvia, para recuperar la historia de nuestra colega y seguir luchando por Memoria, Verdad y Justicia.


Silvia nació en el 29 de enero de 1943, en La Cumbre, Córdoba. Era la segunda de cinco hermanos. Cuando era pequeña contrajo poliomielitis, por lo que tuvo que atravesar tratamientos de rehabilitación y varias operaciones. “Ella siempre era una persona muy optimista, muy positiva y muy generosa, siempre fue una luchadora, creo que por eso yo la admiré desde muy chica, y era mi referente”, dice Analía.


A sus 19 años la familia viene a vivir a Buenos Aires. Por ese entonces, se relaciona con los evangelistas y luego trabaja con los Curas del Tercer Mundo. Más adelante comienza a militar en PRT – ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores y Ejército Revolucionario del Pueblo), junto con su marido Víctor Mario Rivadera Ríos, también desaparecido. Estudió Terapia Ocupacional en la ex ENTO y trabajó en la Clínica Privada Psiquiátrica Banfield.


Silvia estudiaba y militaba. Su hermana nos cuenta que “se habían proletarizado, tenían un buen ingreso (Víctor trabajaba en el Diario La Opinión), estaban viviendo con lo mínimo, por lo tanto vivían en un lugar chiquito. La línea del PRT en un momento era ser como los otros, como con quienes estaban trabajando y por quienes estaban trabajando y colaboraban económicamente con su organización. (…) En general por esos años había mucho optimismo, pensábamos que sí íbamos a poder hacer cosas”.


Sobre la Terapia Ocupacional, Analía nos dice que Silvia “amaba” nuestra profesión. Todavía conserva como "tesoros" las agendas donde llevaba el registro de los tratamientos de cada uno de sus pacientes. Y continúa… “Ella trabajaba en la Clínica y después agarraba la bicicleta y se iba a un barrio muy muy humilde y hacía rehabilitación con los niños. Yo me acuerdo de una niña, que ella dijo que cuando la vio la primera vez en el rancho, la madre que era muy joven le dijo: no puede hacer nada, está postrada, no puede hacer nada. Entonces ella le dijo: bueno, pero vamos a ver, vamos a ver qué pasa con esto. Te cuento uno de los casos que la mostraba a ella de pies a cabeza. Y con el tiempo la criatura se fue mejorando, ya después podía pararse, ya después de la silla de ruedas estaba con las muletas. Ella estaba tan feliz, ella me decía: yo no lo hice, lo hizo ella. Ella tenía un grado de humildad… Yo pensaba qué habrá pasado con esos niños que nadie les pudo decir por qué ella nunca más volvió, habrán pensado que los abandonaron… Ella estaba abocada a esos chicos a los que no iba a llegarle nunca una posibilidad sanitaria como para rehabilitarse, ella lo sabía.”


Silvia y Víctor fueron secuestrados en su casa de la calle Erézcano 1659 en Rafael Calzada, Provincia de Buenos Aires, la noche del viernes 26 de febrero en un violento operativo. Silvia tenía 33 años y estaba con Paula, su pequeña hija de 9 meses. Los uniformados entregaron a la beba a unos vecinos con la dirección de los padres de Silvia en un papel escrito por ella. A las 3 de la mañana del sábado, llega del trabajo su marido Víctor, quien según los vecinos podría haber seguido de largo al ver al Ejército, pero Analía afirma: “no, no la iba a dejar sola a mi hermana”. Analía junto a su padre los buscaban por todos lados mientras su madre cuidaba de su hijo y de Paulita.


Analía trabajó 23 años con las Abuelas de Plaza de Mayo, hasta el 2003, con la búsqueda de la niña que hubiera nacido de su prima, secuestrada y desaparecida en el Operativo Independencia. Pero además, porque a la semana de la desaparición de Silvia y Víctor, sucedió algo que en general no es tan conocido, que son las apropiaciones de niños intrafamiliares. La familia de Víctor se llevó a Paula, acordando que era por unas semanas mientras buscaban a la pareja. La familia de Silvia cuando fué a buscar a la bebé se encontró con lo inesperado y se enteraron que esa familia estaba vinculada con los militares y con el Opus Dei. Ya recuperada la Democracia iniciaron juicio para restituir a su sobrina, pero solo consiguieron que mantenga su apellido de origen. “Estas cosas a nosotros nos dejó muy marcados. Nosotros siempre sostenemos que la memoria es lo único que nos salva… Y durante muchos años mis hijos tenían la esperanza de que la restituyéramos. Paulita fue criada con otro discurso… Una vez Paula me llamó por teléfono y me dijo: necesito hablar con vos. Nos encontramos, y cuando la vi no lo podía creer, se sentó delante mío y me dice: contame, ¿quién es Silvia? Contame, ¿quién era Silvia? Y yo le empecé a contar quién era Silvia”.


“Eso no terminó. Nosotros seguimos buscándola, buscando la posibilidad de que alguien diga algo, no por qué, porque sabemos por qué se los llevaron, no se los llevaron por casualidad… “. Silvia no fue vista en ningún Centro Clandestino de Detención, aún no se sabe qué pasó con ella y su marido luego del secuestro.

Analía es Educadora Popular, trabaja en Pañuelos en Rebeldía, una agrupación de educadores populares que trabajan sobre la teoría de Paulo Freire. “Por supuesto sigo militando. Todos los días nos acordamos de ella”, nos dice sobre el final de la charla.


La entrevista la hicimos luego de la Ronda de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, que es desde hace 40 años todos los jueves a las 15.30 alrededor de la Pirámide de Mayo, llueva o hagan 40 grados de calor (como dijo Norita Cortiñas). Analía marcha todos los jueves en la Ronda. Y ese día nosotras la acompañamos.


Por Memoria, Verdad y Justicia.

Silvia Juana Rivadera González… ¡Presente!

30.000 compañeras y compañeros detenidos desaparecidos…. ¡Presentes!

¡Ahora y Siempre!

¡Hasta la Victoria Siempre!

 
 
 

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